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Conectar experiencias para un mejor habitar

Jun 21, 2026

Alberto Damián Duque Garza es alumno de la licenciatura en Arquitectura en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ). Actualmente cursa su último semestre de formación profesional y tiene claro que sus propuestas van más allá de generar construcciones “bonitas”; su compromiso es conectar y trabajar experiencias que generen en el usuario arraigo y aprecio por los espacios.

El  ganador del reciente Encuentro Nacional de Estudiantes de Arquitectura (ENEA) en su edición 2026 realizada en Mazatlán, Sinaloa, recibió el reconocimiento en la Categoría B Mejor Propuesta Arquitectónica Expresiva con el proyecto “Habitar sin tocar. Centro ciudadano para la sustentabilidad”; su proyecto individual es una expresión visual y gráfica con fuerza conceptual y claridad arquitectónica.

Participar en el ENEA representó visitar una ciudad distinta, conocer a otros estudiantes, otras maneras de entender y proyectar, mucho aprendizaje y el reconocimiento a su talento.

Damián confiesa que llegó a sentir incertidumbre por este viaje, pero su panorama cambió en Mazatlán cuando observó una ciudad con arquitectura diferente a la de esta frontera, pero sobre todo al encontrarse con un pensamiento que quisiera trasladar a Ciudad Juárez: “la preocupación por cómo vive la ciudad”.

“Pienso que la arquitectura debe crear algo en ti, hacerte sentir algo; buena arquitectura, de todos y para todos, que no solo sea estéticamente bonita, sino que realmente queramos estar y dejar algo a nuestra ciudad”.

La primera fase de este concurso fue en equipos de 4 integrantes, con el objetivo de realizar una intervención con un máster plan en las cercanías de un cuerpo de agua protegido con manglares y solucionar distintas variantes como la conexión con usuarios y la acción de una termoeléctrica que daña el ecosistema.

A partir de este polígono, se les asignó un predio individual donde cada alumno desarrolló una propuesta de un subcentro de investigación ambiental, logrando posicionar su proyecto.

Pasado, presente y futuro…

El interés por el diseño de la construcción llegó a temprana edad; Damián podía dedicar en su infancia largas jornadas a dimensionar espacios con legos, hoy ve concretar sus sueños a raíz de mucho trabajo y constancia.

“Recuerdo mucho que jugaba con figuras Lego y hacía muchas cosas con eso: edificios, puentes; me gustaban ese tipo de juguetes, de alguna forma siento que sí tuvo algo que ver con que terminara escogiendo arquitectura”.

Pero además de tener creatividad e inquietud arquitectónica, al incorporarse a la UACJ se dio cuenta de que requería tener disciplina y esfuerzo para lograr sus objetivos:

“El primer semestre fue para mí difícil; la cuestión gráfica, entender muchas cosas a las que no estás acostumbrado, en primera instancia parece complicado. Me acuerdo mucho que cuando yo entré a la carrera no sabía dibujar, pero me apliqué y sobre la marcha tuve que aprender sí o sí, de ahí entendí que podía hacerlo”.

Conforme fue adquiriendo conocimiento buscó aplicar sus herramientas y abrirse camino, realizó prácticas en la dirección de Catastro del municipio, trabajó en un laboratorio de mecánica de suelos, aprendió sobre estructuras, construcción, instalaciones e incluso el trato a clientes, inició proyectos independientes con creación de modelado 3D y renders, comenzó a vender diseños y a adentrarse en el mundo de los avalúos.

Aunque los conocimientos no siguen una sola línea, la intención sí:

“Siempre es importante buscar la oportunidad, esa ha sido una de mis formas de ver la carrera: no debo esperar a que me lleguen las oportunidades, siempre buscar qué puedo hacer; son experiencias y vivencias que te ayudan a formarte como profesional, un aprendizaje que para mí suma mucho”.

Consciente de la responsabilidad de su profesión, reconoce que hay figuras que han ayudado a construir su compromiso y educación integral:

“Mis papás siempre han sido muy buenos conmigo, siempre me han apoyado, han hecho que vea el potencial en mí y que pueda realizar las cosas de la mejor manera y siempre hacerlo de la manera más honesta y con todas las ganas”.

También reconoció a sus maestros:

“He tenido profesores muy buenos en la Universidad, han sido muy accesibles, siempre me han contestado de la mejor manera, me han ayudado y orientado con algún proyecto, en la cotización de un trabajo o en la cuestión gráfica”.

Pensar en que pronto dejará de ser un alumno para convertirse en profesional le motiva; darse cuenta del apoyo de su familia, compañeros, amigos y docentes le hace agradecer esta experiencia y sentirse listo para los proyectos futuros.

Antes de despedirse, deja un consejo a otros estudiantes de Arquitectura:

“Quiero invitar a mis compañeros de la carrera a que, si tienen miedo, como cuando yo empecé, que lo intenten; incluso si ganas o no, eso no te hace menos o más persona. Entonces, yo pienso que, realmente, como arquitectos debemos atrevernos, intentar, hacer las cosas bien y destacar”.