En 1993, Snoop Dogg estaba en pleno apogeo de su carrera, pero también estaba metido en problemas judiciales. Fue tres años después que las acusaciones harían que no lo dejaran en paz durante una presentación en Gran Bretaña.
Muchos comenzaron a decirle que merecía que lo echaran, que era un asesino y por un momento, algunas autoridades estuvieron dispuestas a deportar, ya que el crimen por el que lo acusaban era grave.
“Adivina quién salió en mi defensa, ¡prueba! La reina dijo, ‘este hombre no ha hecho nada en este país, puede venir cuando quiera‘, y se acabó el problema”, comentó el rapero, quien cree que esto es porque tal vez al nieto de la monarca le gustaba su música.
Además de esto, el rapero afirma que cuando la Reina Isabel II evitó que lo deportaran del Reino Unido, fue algo muy gracioso pero que siempre le estará agradecido porque ella dijo “él es bueno”, confió en él cuando otros no.